Historia escrita a máxima velocidad
Pocas ciudades permiten que un monoplaza roce edificios con siglos de historia para, apenas unos segundos después, superar los 350 km/h en una larga recta. Esa dualidad convierte a Bakú en uno de los escenarios más singulares del calendario.
La imagen enfrenta las modernas Flame Towers con el trazado urbano por el que circulan los monoplazas. El recorrido del circuito se superpone sobre la ciudad como si formara parte de su arquitectura, uniendo pasado y presente en una única composición.
Cada edición del Gran Premio de Azerbaiyán ha demostrado que Bakú nunca deja indiferente. Accidentes inesperados, adelantamientos imposibles y finales imprevisibles han convertido este circuito en uno de los favoritos de los aficionados.
Este cuadro recoge la personalidad irrepetible de una ciudad donde la velocidad se abre paso entre la historia.